Despierta tus instintos más salvajes mientras azotas suavemente a tu amante. El sonido de cada azote será seco y contundente haciendo que tus sentidos se agudicen, un efecto que te vendrá muy bien para montarte una película de dominación perfecta.
Si dejas huella, que al menos sea la de un lindo corazón de cuero con taches. Pero no hará falta tanta intensidad: unos ligeros golpecitos en el momento y el lugar adecuado seguro que harán que tu sumisa acabe acatando tus órdenes.